Dejando WhatsApp

⚠️ Actualización:
La agencia de protección de datos de Hamburgo, Alemania, ha prohibido a Facebook que trate los datos adicionales de los usuarios de WhatsApp.

Parece casi imposible plantearse borrar del teléfono la aplicación de mensajería más usada del mundo; una que en Febrero de 2020 superó los 2.000 millones de usuarios, doblando la cifra que había alcanzado 4 años antes, y que en Octubre de 2020, según palabras de Will Cathcart, responsable de WhatsApp, era usada para enviar 100.000 millones de mensajes cada día.

Una aplicación que, lanzada en 2009 como una forma simple de mostrar y visualizar estados entre los contactos, tuvo la virtud de llegar en el momento adecuado a un mercado que iba a cambiarlo todo, el de la telefonía móvil, y que no contaba con aquel MSN Messenger / Windows Live Messenger que se había erigido en el estándar de la mensajería popular en los ordenadores durante una década.

WhatsApp siempre tuvo problemas con la privacidad

No es que WhatsApp no tuviera detallitos para hacer arquear más de una ceja antes de su compra por parte de Facebook, ya que las críticas a sus problemas de privacidad eran bien conocidas. En 2011 pudimos leer que el tráfico generado por la aplicación no se protegía de ninguna forma y podía ser leído fácilmente por cualquiera que interceptara los datos y en 2012 que la clave del cifrado que implementaron (con una solución que dejaba muchísimo que desear) se seguía transmitiendo en texto plano. Por su parte en 2013 también hubo una investigación por el almacenamiento que hacía de nuestra lista de contactos, fueran usuarios o no.

Imagen de ComputerHoy

Pero ya en aquel momento se empezaban a juntar dos frases que escucharíamos repetidas como un mantra en los años siguientes: «Todos mis contactos están en WhatsApp» y la peligrosa falacia respecto a la privacidad del «No tengo nada que ocultar» (recomendable leer también «Siete razones por las que «no tengo nada que ocultar» es la respuesta equivocada a la vigilancia masiva«), lo que facilitó que WhatsApp se tomara con calma las críticas, la solución de problemas y la llegada de nuevas funciones, como os contamos en 2016.

Fue a finales de 2014 cuando WhatsApp empezó a implementar el cifrado de Open Whysper Systems o, lo que es lo mismo, Signal, y en Abril de 2016 se habilitó finalmente para todos los usuarios, algo que suponía un gran paso adelante y que podía ser señalado como el impulso que había supuesto ser adquiridos por Facebook pero, a su vez, la aparición del gigante de las redes sociales despertó muchas más dudas.

La llegada de Facebook

Los rumores del interés por parte de Facebook se remontan a finales de 2012 y simplemente con nombrar a los de Menlo Park muchos empezamos a temer cual era el interés real detrás del mismo, más aún conociendo sus prácticas incluso antes de las decenas de escándalos de privacidad que protagonizarían los siguientes años. Es decir, hace 9 años se podía prever que el objetivo sería monetizar el servicio mediante el acceso a esa ingente base de usuarios de WhatsApp que enlazaba el número de teléfono con cada perfil.

El problema no era en sí que intentaran monetizar el servicio sino la forma en que previsiblemente querrían hacerlo cuando finalmente, en Febrero de 2014, Facebook desembolsó 19.000 millones de dólares por WhatsApp. Sin embargo, en la información que Facebook suministró al organismo europeo durante la adquisición, aseguraron no disponer de una forma fiable y automática de relacionar las cuentas de WhatsApp y Facebook.

A pocos les sorprendió cuando en Agosto de 2016 los usuarios de WhatsApp se encontraron con que les daban un plazo de 30 días para negarse a que la aplicación compartiera su número de teléfono con Facebook, aunque al menos tenías la opción de negarte y seguir usando la aplicación; otra cosa es confiar en que Facebook lo haya respetado. Por eso la multa de de 110 millones de euros que le impuso la Unión Europea a Facebook en Mayo de 2017 por «no haber proporcionado información adecuada» (una forma educada de decir que mintieron) cuando compró WhatsApp casi sonó a mal chiste.

2021, las condiciones de WhatsApp-Facebook son lentejas

Cuatro años después de aquella multa Facebook decidió dar un paso más y dio la bienvenida a 2021 mostrando un aviso para que los usuarios de WhatsApp acepten unas nuevas condiciones; solo que esta vez no se trata de preguntar si le damos o no permiso para que compartan nuestro número con Facebook sin que una negativa influya en nada más sino que literalmente indicaban que para seguir usando WhatsApp tenías que aceptar las condiciones antes del 8 de Febrero.

Si de por sí estas nuevas condiciones podían despertar el rechazo de parte de quienes no viéramos con buenos ojos el uso de algunos de nuestros datos para sacar rédito publicitario, en plena era de los bulos, nos encontramos con quienes compartían «noticias» indicando que leerían nuestros mensajes privados o usarían las fotos que nos hubíeramos enviado, etc.

Mientras las descargas de otras aplicaciones de mensajería como Signal o Telegram se disparaban WhatsApp intentó aclarar qué datos se compartirían y en qué casos para pocos días después anunciar una prórroga de 3 meses, hasta el 15 de Mayo, para aceptar las condiciones.

Una vez nos hemos acercado al límite del 15 de Mayo nos hemos encontrado con rumores y muchas dudas, desde si WhatsApp borraría directamente las cuentas de quienes no aceptaran las nuevas condiciones hasta la posibilidad de que volvieran a prorrogar el plazo pero, ahora, en la página oficial de WhatsApp detallan mejor un proceso en que no se borrarán automáticamente las cuentas pero, de forma progresiva, WhatsApp irá limitando funciones mientras sigue mostrando el recordatorio para que aceptes las nuevas condiciones hasta el punto de que mantener la aplicación no tendrá ningún sentido porque básicamente esté inutlizada, recordando a su vez que pasados 120 días WhatsApp puede borrar la cuenta de un usuario inactivo.

¿Qué cambia?

Empecemos por aclarar que, supuestamente, el cambio de las condiciones que implica combinar datos de los perfiles de usuarios de WhatsApp con Facebook no se aplica en Europa. Es decir, la legislación europea GDPR impide, sobre el papel, que se produzca ese intercambio de datos tal y como explican en Xataka. Además WhatsApp tiene para los usuarios europeos una empresa propia «WhatsApp Ireland Limited» mientras que para el resto del mundo se trata de «WhatsApp LLC«.

¿Significa eso que realmente Facebook respete la legislación europea? Hay quienes señalan para dudar de ello que la obligatoriedad de aceptar las nuevas condiciones se está mostrando a todo el mundo, por su parte las autoridades alemanas tampoco parecen fiarse del todo y recordemos que en 2019 ordenaron cesar el intercambio de datos entre WhatsApp, Instagram y Facebook sin consentimiento expreso del usuario. Por otro lado hay quien dice que Facebook no se atrevería a arriesgarse ante la Unión Europea pero, sinceramente, teniendo en cuenta los antecedentes…

Más allá de Europa no podemos perder de vista al gobierno de India, que ha declarado que la actualización de privacidad de WhatsApp viola leyes locales y presentado una demanda en la alta corte de Delhi para bloquearla.

En cuanto a los datos que se compartirán indican que no se trata de los textos, fotos, vídeos o notas de voz que compartamos en nuestros chats privados, asegurando que seguirán cifrados y protegidos de miradas ajenas; sino que será si nos comunicamos con empresas o usamos los futuros pagos a través de WhatsApp, funcionalidades que se empiezan a desplegar o harán su llegada próximamente, cuando usen datos de nuestro perfil de usuario para, como ya imaginábamos hace años, sacar rédito de sus acuerdos publicitarios.

Puedes leer su Política de Privacidad global y su Política de Privacidad para Europa.

La difícil tarea de borrar WhatsApp

Hace tiempo que WhatsApp no es mi principal aplicación de comunicación habiendo sido sustituida por Telegram, que me resulta mucho más útil, y Signal cuando quiero tener algo más de tranquilidad respecto a la privacidad de los mensajes. También soy usuario esporádico de Element (Matrix), Conversations (XMPP siempre con cifrado activado) o Session cuando busco privacidad, así como como Skype, Google Duo / Meet, Zoom y de otras aplicaciones como Google Chat (el antiguo Hangout), Discord e incluso he usado WhatsApp Bussiness para una segunda línea.

Por eso me resulta curioso que haya quien considera «mucho lío» tener una segunda aplicación alternativa; o que, junto a la mencionada «todos mis contactos están en WhatsApp / No tengo a nadie en…», se repita la surrealista «no tengo espacio» memorizada hace diez años para ser usada en una época con teléfonos con 64 Gb de memoria.

También me he encontrado con quienes ya casi no usan WhatsApp pero no «pueden desinstalarlo» porque se ha convertido en una obligación al estar en determinado grupo, a pesar de que si aceptas que te metan en uno de repente tu número de teléfono está a disposición de todos los demás aunque no les conozcas (sea grupos del colegio, de la comunidad de vecinos, etc.). Y también recuerdo como para algún contrato me han llegado a pedir que les enviara por WhatsApp mis datos bancarios…

Por mi parte se puede decir que comienza un experimento en el que he ido avisando durante las últimas semanas de que probablemente me quede sin WhatsApp en breve pero siguiendo en otras aplicaciones. Veremos si tengo que volverme atrás y otro día hablaré de la incongruencia de haber casi desaparecido de Facebook pero seguir usando Instagram.

Imagen de cabecera | Cybernautas.es

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Jøta Seth

Jøta Seth

Gatoflauta protestón incorregible, friki en mi tiempo libre, friki en mi tiempo ocupado y a una cámara pegado. Android, privacidad, obsesiones tecnológicas y políticas y escritura por desahogo. "Normal" sólo a veces.