RealDroidES

Whatsapp a fondo. Pasado y presente de la reina de la mensajería

Hace poco empezamos lo que queremos sea una serie de artículos sobre varias de las aplicaciones de mensajería más usadas, tratando el primero sobre Telegram; aplicación con la que nos comunicamos en este blog (recuerda que también puedes recibir nuestras novedades directamente en el canal de Telegram de RealDroidES) y de la que soy usuario asiduo.

Eso no quiere decir que caiga en ese fanatismo tecnológico un poco ridículo, como todos los fanatismos, aunque me divierta sacando de sus casillas a algunos fanboys; pero a veces parece necesario recordar que el uso de una aplicación no implica no poder usar otra, más aún cuando la mayoría de teléfonos han ido dejando atrás los problemas de espacio de almacenamiento para aplicaciones, y la gestión de batería ha mejorado enormemente.

Por otro lado, con 1.200 millones de usuarios, un detalle a valorar, muchos optan por el argumento “todos están en WhatsApp y ninguno en Telegram” para no probar alternativas, algo que no tiene mucho sentido porque somos nosotros los que vamos extendiendo su uso con el “boca a oreja”, y hasta WhatsApp empezó de cero.

WhatsApp cambiando el mundo para dormirse en los laureles

Reconozcámoslo. WhatsApp ganó su sitio no por su calidad, privacidad, etc, sino que llegó a su posición dominante por su sencillez, y sobre todo por elegir el momento correcto al ser la primera en un mercado que todavía hablaba en términos de SMS y los caros MMS.

La aplicación de Jan Koum y Brian Acton, que nacía en 2009 con un concepto tan simple como poder mostrar estados a los contactos (aunque en aquel momento en WhatsApp tampoco “había nadie”), y que no permitía mandar mensajes, pondría todo patas arriba hasta el punto de que 5 años después sería comprada por Facebook, que desembolsaría 19.000 millones de dólares al ver las posibilidades de controlar una de las principales herramientas de comunicación a nivel mundial, los datos que podría aportar, y finalmente como podría monetizarse el servicio con un plan de futuro que permitiría a las empresas una vía rápida para conectar con clientes. O al menos en esa dirección apuntan los rumores.

Si bien en un principio se aplicaba una cuota anual a los usuarios del servicio en iOS, el mismo era gratuito cuando llegó a Android. Después llegarían las cuotas anuales de menos de 1 €, y aún así muchos terminarían por no pagar nunca ya que cuando se acercaba la fecha de renovar, o cuando pasaban unos días (lo que dio lugar a muchos mitos), el periodo de prueba gratuito se extendía unos meses más.

WhatsApp no es la mejor, pero sí ha sido la primera, y ése es su éxito

Finalmente, el servicio se anunciaría como completamente gratuito, pero si Facebook había desembolsado esa cantidad estaba claro que ya tenía en mente formas en las que obtener beneficios, y todo el mundo miró, ya que es la fuente de ingresos de su red social, al uso que iba a hacer de los datos.

Sin embargo, si algo destaca también en WhatsApp es que, la misma empresa que revolucionó la mensajería móvil, durante mucho tiempo ha vivido de ese primer impulso, y la onda expansiva del boca a oreja entre usuarios, confiada en que aunque aparecieran nuevas alternativas con prestaciones superiores los usuarios pecarían, como casi siempre, de ese miedo y pereza ante lo nuevo, aunque sea mejor.

Ese abandono de la innovación ha tenido a WhatsApp durante mucho tiempo a remolque de otras aplicaciones que sumaban nuevas y/o mejores características.

Privacidad

WhatsApp ha pasado de ignorar los problemas de privacidad a incluir el cifrado de Signal

WhatsApp siempre ha tenido problemas respecto a la privacidad real, o a la sensación de la misma, que tienen sus usuarios, algo que ha sido aprovechado por competidores que llegaron más tarde pero se adelantaron presentando mejores opciones.

Primero parecía que a WhatsApp no le importaba mucho este aspecto a pesar de las quejas cada vez mayores, como cuando se descubrió en 2012 que los datos se enviaban sin ningún tipo de cifrado y en texto plano.

Durante 2013 los ánimos se habían calmado ya que WhatsApp había anunciado el uso de un cifrado en las conversaciones, pero a finales de año se descubría que este cifrado estaba mal implementado y era fácilmente evitable.

Tendría que pasar otro año para que a finales de 2014 WhatsApp anunciara un acuerdo con Open Whisper (los responsables de la app de mensajería segura Signal) Systems gracias al que empezaría a usar un cifrado de extremo a extremo (end-to-end) y aún así no sería hasta comienzos de 2016 que WhatsApp extendería el cifrado end-to-end a todos sus usuarios. Pero para ese entonces otra preocupación llevaría dos años rondando las cabezas de algunos usuarios, el nuevo dueño. Facebook.

Sería precisamente poco después de activar el cifrado a todos los usuarios cuando saltaría la alarma, a mediados de 2016, al conocerse que WhatsApp compartiría tu número de teléfono y conexiones con Facebook y tras una actualización un mensaje saltaría para preguntar si dabas tu consentimiento (algo que muchos hicieron casi sin leerse lo que aceptaban).

A partir de ahí la lucha se trasladaría a la legislación, tanto europea, más proteccionista con los datos de los usuarios, como de forma individual a países como Alemania, que prohibiría que se compartieran esos datos. Aunque en el fondo muchos tenemos la sospecha de que por muchas leyes y por mucho que no hayamos dado nuestro consentimiento…

Sin embargo hay que reconocer que aunque han tardado WhatsApp es hoy en día una aplicación razonablemente “segura”. Existe un registro de uso, con quien se habla, cuando, etc, pero mientras no se descubra lo contrario, el contenido de los mensajes no es accesible más que por emisor y receptor, por mucha leyenda urbana que diga que un día hablaste de un viaje a… y después en el ordenador te apareció publicidad sobre lo mismo. Eso seguramente se lo puedas agradecer a Google.

En definitiva, no le confiaría códigos nucleares, pero dentro de las opciones disponibles hoy en día, y teniendo en cuenta que el cifrado viene activado por defecto con lo que nadie se “olvida” de activarlo, es una opción razonable. Algo que nunca hubiera pensado decir hace unos años hablando de WhatsApp y privacidad.

Whatsapp en el ordenador y copias de seguridad de las conversaciones

Otro campo en que a WhatsApp le costó reaccionar fue en el de incluir un cliente que permitiera, al llegar a casa, el poder continuar las conversaciones desde el ordenador. Y cuando por fin dio un paso adelante lo hizo a su manera y quedándose a medias, aunque con matices.

Mientras otras aplicaciones de mensajería te permitían usar un cliente de escritorio completo, o incluso su servicio desde una página web de forma independiente, WhatsApp presentaba primero una versión web y más tarde un cliente de escritorio para Windows y Mac que no te libraban de usar el móvil. Y esto es porque esos clientes funcionan a modo de espejo de lo que en realidad sigue pasando en el teléfono. Es decir, la conversación, los mensajes, etc siguen dándose en el móvil, pero ¿qué pasa si te quedas sin batería o sin cobertura en el teléfono?, ¿o simplemente se te ha roto?. Algo también tan simple como que el cliente de escritorio y el servicio web se quedan sin nada que reflejar al no poderse conectar.

Los clientes de WhatsApp para ordenador siguen dependiendo de que tu teléfono esté activo

Sin embargo quizás no debamos criticar tan a la ligera a WhatsApp en este aspecto, porque el motivo principal para que sus clientes de escritorio y web funcionen así es precisamente la seguridad.

Al estar las conversaciones cifradas de extremo a extremo y no quedar almacenadas en la nube sino en la memoria de los propios teléfonos ningún otro dispositivo debe poder acceder a ellas. Y si lo comparamos con Telegram nos encontramos con que los chats secretos (que incluyen cifrado de extremo a extremo) sólo permiten continuar la conversación en el mismo dispositivo que donde se ha comenzado, mientras que si quieres una sincronización de mensajes, borradores, etc los mensajes se almacenarán con su propio cifrado en la nube pero deberás olvidar que estén protegidos de extremo a extremo.

Signal por otro lado sí tiene un cliente de escritorio que “sincroniza” las conversaciones manteniendo el cifrado de extremo a extremo optando por otra solución, que las mismas llaves de cifrado se puedan usar también a ese cliente (una extensión de Chrome).

Si volvemos al punto de que las conversaciones estén cifradas y sólo se guarda una copia en el teléfono ¿qué pasa si nuestro teléfono se borra, o si se avería y no se puede reparar, o si cambiamos de móvil?. La respuesta corta es que al no tener esa copia en la nube perderemos todas las conversaciones y cuando volvamos a instalar WhatsApp empezaremos de cero.

Es cierto que si cambiamos de móvil Android siempre podemos copiar la carpeta “WhatsApp” en el nuevo móvil antes de instalar la aplicación para que al iniciarla por primera vez reconozca esos archivos como una copia de seguridad, pero por si no nos fuera posible, o hemos perdido esa copia, WhatsApp incorporó la opción de realizar copias de seguridad en la nube ** con Google Drive en Android, iCloud en iPhone y con One Drive en Windows Phone.

Llamadas y videollamadas

Aunque no fueran los primeros la llegada de las llamadas de audio a WhatsApp en Enero de 2015 los puso por delante de otros rivales que se seguían resistiendo a implementarlas; como Telegram, que seguía indicando que preferían centrarse en ser los mejores en los mensajes, para finalmente dos años después de que lo hiciera WhatsApp incorporar el servicio. Pero es que otras aplicaciones que sí incorporaban las llamadas tuvieron que ver con preocupación la casi histeria que se levantó cuando WhatsApp anunció que empezaba a probar el servicio de forma limitada.

Las noticias y tutoriales para que esa función que sólo se activaba desde el lado del servidor apareciera en tu móvil se multiplicaron, y había quien dejaba sus números de teléfono en foros públicos para que cualquiera que ya tuviera la función activada le hiciera una llamada que sirviera como invitación.

A finales de 2016 el siguiente paso lógico, la llegada de las videollamadas, se daría con menos bombo.

Es cierto que, de nuevo gracias a su base de usuarios, la llegada de estas funciones hizo daño a otras aplicaciones que ya las incorporaban, pero tengo la sensación de que una vez pasado el boom inicial las llamadas de audio en WhatsApp no han llegado a tener la fama que tuvieron en Viber (que se puede decir gozaron, como WhatsApp, de la ventaja de ser “los primeros” en ese campo). Y las llamadas de vídeo siguen siendo identificadas con la marca Skype, que aunque parece haberse ido centrando más en el campo empresarial permite realizarlas tanto desde móviles como desde el ordenador.

Envío de archivos, contactos múltiples, gifs, guardar conversaciones en la nube, mensajes destacados

Frente a alternativas que permiten el envío de cualquier tipo de archivos y con tamaños muy superiores, WhatsApp se vio de nuevo superada y tardó en añadir, primero la posibilidad de enviar archivos .pdf, y después el envío de archivos Office. Pero por ejemplo no permite el envío de archivos comprimidos .zip.

WhatsApp sigue por detrás a la hora del envío de archivos

Por otro lado se añadió compatibilidad con imágenes animadas .gif y se incluyó un buscador integrado.

También actualizaron el modo de compartir contactos de forma que no se tuvieran que enviar de uno en uno permitiendo enviar varios contactos a la vez.

Y muchos se dieron cuenta de que WhastApp también puede servir como una aplicación de notas privada en la nube permitiendo acceder a lo escrito, y a los archivos enviados más tarde desde el ordenador, aunque de una forma un poco rudimentaria: Crear un grupo con alguien de confianza con el propósito de a continuación expulsarle y quedarte tú como único miembro del grupo. Algo que en Telegram resolverían permitiendo directamente comenzar conversaciones contigo mismo.

Por último otra función, que algunos desconocen y puede resultar útil, es la de poder destacar mensajes. Y es que aunque WhatsApp nos permite buscar mensajes entre todas nuestras conversaciones hay veces que no recordamos exactamente lo que decía el texto. Por eso, si un mensaje nos parece lo suficientemente importante para tener que recordarlo podemos destacarlo (eligiendo la opción tras pulsarlo unos instantes) para después encontrarlo más rápido gracias a la opción del menú “Mensajes Destacados”.

Estados antiguos y nuevos

Los nuesvos estados de WhatsApp intentando copiar a Snapchat han enfadado a los usuarios

Si os mencionamos Snapchat, la aplicación de mensajería efímera por excelencia donde enviamos mensajes con fecha de caducidad, una de sus principales funciones, junto a los filtros para cambiar nuestras caras, son las historias.

Tras rechazar Snapchat a finales de 2013 la oferta de compra por parte de Facebook por valor de 3.000 millones de dólares hemos visto como la compañía de Zuckeberg iba copiando sus principales funciones, tanto para la mensajería de su red social, como para otras compañías que sí aceptaron las ofertas de compra. Hasta el punto de que ahora tenemos la misma función con nombres diferentes, incluida en la propia aplicación de Facebook, la aplicación de mensajería Facebook Messenger, Instagram (donde más éxito está teniendo), y WhastsApp.

Y es que en WhatsApp, de la noche a la mañana, decidieron eliminar los antiguos estados de texto en los que dejábamos alguna frase con sus emoticonos correspondientes, función que realmente era la heredera de como funcionaba WhatsApp en sus inicios, y sustituírlos por los nuevos estados que podían incluir imágenes y vídeo.

Lo que parece que no tuvieron en cuenta en WhatsApp fue la reacción tan negativa por parte de los usuarios ante la desaparición de los estados antiguos y finalmente tuvieron que dar marcha atrás y recuperar los estados de texto que parecen seguir teniéndo más éxito que los nuevos estados.

Tampoco ha hecho gracia que el acceso a los contactos ahora se haga a través del botón de iniciar un nuevo mensaje al haber sido su pestaña sustituída por la de los nuevos estados, pero aún así estamos hablando de una función que ha llegado para quedarse y que se estaría probando en las versiones web y de escritorio.

El futuro de Whatsapp

WhatsApp no es una aplicación perfecta aunque le ha venido bien la competencia, y el dinero de Facebook, para despertar y salir de su letargo. Algo que se nota en los anuncios mucho más frecuentes de actualizaciones y rumores sobre posibles nuevas funciones. Algo a lo que dedicaremos en breve un artículo aparte para no alargar más éste.

Mientras, todo el mundo permanece atento al ritmo de crecimiento de la aplicación, que es parte fundamental de la estrategia de futuro de Facebook para lograr un mundo conectado a través de sus servicios.

Será cuestión de tiempo ver cuanto tarda en alcanzar aquella aplicación que sólo servía para ver “estados” y casi no tuvo respuesta por parte de los usuarios de un foro cuando Koum habló de ella en 2009 los 1.500 millones de usuarios.

Seth

Seth

Gatoflauta protestón incorregible, friki en mi tiempo libre, friki en mi tiempo ocupado, y a una cámara pegado. Android, privacidad, obsesiones tecnológicas y políticas, y escritura por desahogo. "Normal" sólo a veces.
Seth