Cuando eres el primero en algo, ¿puedes permitirte ser el último en todo lo demás?

WhatsApp-TelegramHace apenas unas horas WhatsApp ha liberado su versión de escritorio para Windows y Mac y seguro que ya lo habréis leído en más de un medio, por lo de que es noticia y todo eso. El caso es que a raíz de esta ¿novedad? creo que es buen momento para escribir este artículo, el cual lleva en la lista de pendientes ya algún tiempo.

A modo de resumen, y por si alguien aún no se ha enterado de esta versión de escritorio de la aplicación de mensajería más extendida, no es más que un “acceso directo” a la versión web que todos conocemos, y que funciona exactamente igual, por lo que si no tenemos el móvil encendido y conectado a Internet, no funciona. Bueno, nos pone un icono muy bonito en nuestra barra de inicio, poco más; ni siquiera es una aplicación como tal. Felicidades.

Ser el primero te da muchas ventajas

Éste es un hecho que, para bien o para mal, se cumple en la mayoría de casos, pero en el mundo de la tecnología me atrevería a decir que más aún. Cuando sacas un producto nuevo, innovador, diferente y ves que la gente empieza a usarlo es que has hecho un buen trabajo, y eso nadie te lo puede quitar. Ahora bien, lo que hagas a partir de ese momento sí que puede ser reprochado, criticado o que no sea del gusto de toda esa gente que confió en ti en su momento. Y eso se magnifica cuando aparece competencia.

No son pocos los que después de un caso de éxito se quieren subir al carro, y aunque no guste a mucha gente, la competencia es necesaria para mantener ese afán innovador. El caso de WhatsApp es un buen ejemplo de todo esto, así que veamos un poco la trayectoria que ha seguido el sector de la mensajería móvil de una forma muy resumida.

En noviembre de 2009 WhatsApp fue lanzada en exclusiva para iPhone (algo muy común en los inicios de los Smartphones), permitiendo a los usuarios poder enviar mensajes ilimitados a través de Internet, algo que Apple también impulsó (el uso de Internet en los móviles) con el lanzamiento del iPhone en 2007. Eso fue una gran evolución ya que cambiaba totalmente la forma en la que nos podíamos comunicar, dejando de lado los SMS y su limitación a 140 caracteres y las enormes facturas a final de mes.

Apenas unos meses después había versiones para BlackBerry y Symbian, y a mediados de 2010 salió la versión para Android, lo que les daba un aumento de usuarios potenciales muy grande. Ahí fue cuando empezó a afianzarse en prácticamente todos los terminales, cuando casi todos los Smartphones podían instalar WhatsApp. Y ahí empezó también su lucha con la previsible competencia.

Viber y Line, los primeros competidores

viber_line_whatsapp_bbmEn 2010 apareció Viber, que si bien competía directamente con Skype, tuvo sus momentos de mano a mano con WhatsApp gracias a su funcionalidad de llamadas por VoIP; su éxito fue más bien nulo (y decayó con la llegada de llamadas VoIP a WhatsApp). En 2011 aparece Line, y este sí que parecía que era un competidor más digno y que le pondría las cosas difíciles; stickers, personalización, aplicación de escritorio, incluso juegos dentro de la propia App. Llegaron incluso a hacer anuncios televisivos para su promoción. Su afán por añadir demasiadas cosas fue lo que acabó por dejarlo en el olvido, al menos en mi caso y el de mucha gente que conozco.

Tras estos dos intentos, WhatsApp seguía igual que cuando fue lanzada, una simple aplicación de mensajería con algún extra, que era para lo que la gente la usaba; y no les importó lo más mínimo lo que hicieran los demás, pues no eran competencia peligrosa. Así, todo ese abanico de nuevas posibilidades se quedó en nada; nos quedamos sin stickers, sin aplicación de escritorio y sin ver qué más podían ofrecer. Por el camino hubo otros intentos de grandes compañías, como Samsung que sacó ChatOn, y que ya ha desaparecido, o Hangouts de Google, que si bien no ha desaparecido aún y tiene muchas cosas buenas, está pasando sin pena ni gloria.

Las novedades que iba incorporando WhatsApp fueron menores, y más que novedades eran cambios de diseño y uso, pero poca cosa más. El mayor avance hasta la fecha fue tal vez el poder enviar fotos, y por no hacer ni siquiera se preocuparon en añadir un mínimo de seguridad a sus comunicaciones. Eran la “única” aplicación de ese estilo, y no tenían de qué preocuparse; la manada estaba controlada. Y al final llegó Telegram, que hizo levantar las orejas a WhatsApp, sentado plácidamente en la cima de la montaña (símil del mundo animal).

Telegram, ¿el punto de inflexión de WhatsApp?

Telegram_logoUna aplicación proveniente de Rusia y que aparentemente seguiría los mismos pasos que todas las demás convirtiéndose en otro intento frustrado no parecía demasiado problema. Pero Telegram jugó una baza diferente al resto: simplicidad. Su apariencia era más parecida a WhatsApp (demasiado parecida), y su funcionamiento básico era el mismo: envío de mensajes. A eso había que añadir algunos detalles, y es que Telegram es de código abierto, por lo que cualquiera puede hacer su versión y añadir las mejoras o cambios que crea convenientes (a diferencia de lo que pasa con WhatsApp. ¿Os suena WhatsApp+ y el baneo de cuentas de quien lo usara?), y que podíamos tener una aplicación de escritorio totalmente funcional e independiente del móvil, además de una versión web.

Hasta ahí pocas novedades, pero una que le dio muchos puntos fue la seguridad, y es que aunque no sea la mejor “encriptación” (“cifrado”, si usamos el término correcto en vez del anglicismo), ya ofrecía más seguridad que “LA” aplicación de mensajería. Y poco a poco fueron añadiendo cosas, algunas menores y casi “ocultas”, pero que ofrecían mejoras muy interesantes, y en ese momento WhatsApp empezó a mover ficha. ¿Puede que realmente Telegram fuera un problema?

telegram_replyMientras Telegram seguía añadiendo opciones como alias, canales, envío de archivos (que no solo documentos) o mensajes de voz, stickers, soporte de Gifs, reproducción “in app” de vídeos de YouTube, respuestas a mensajes dentro de un chat y un largo etcétera, WhatsApp apenas había lanzado una versión web para poder acceder a los mensajes, pero de una forma muy limitada (demasiado), ya que sin el móvil conectado a Internet, no podemos acceder a los mismos. Añadió también envío de documentos hace no mucho, permite escribir con letra en negrita o cursiva, previsualización de links y, después de las numerables quejas y peticiones de los usuarios, añadieron encriptación. Todos estos cambios se han producido en apenas 1 año.

Desde 2009 hasta 2015 WhatsApp era prácticamente igual que cuando fue lanzada, y desde 2015 a 2016, han añadido todas esas “novedades”. ¿Casualidad?

Algunas funcionalidades

Por hacer una pequeña comparativa (aunque dicen que son odiosas), veamos algunas características que tienen WhatsApp y Telegram, a fecha de hoy, y cuándo fueron implementadas:

  • Acceso Web:
    • WhatsApp: Enero 2015, limitado. Sólo se puede acceder si el móvil está conectado a Internet
    • Telegram: Principios 2014. Independiente del móvil
  • Aplicación de escritorio:
    • WhatsApp: Mayo 2016. Limitada como la versión web
    • Telegram: Febrero 2014. Independiente del móvil
  • Cifrado:
    • WhatsApp: Abril 2016
    • Telegram: Desde su lanzamiento en 2013
  • Envío de Archivos:
    • WhatsApp: Marzo 2016. Sólo documentos
    • Telegram: Febrero 2015. Permite cualquier tipo de archivo
  • Chats secretos (se autodestruyen tras su lectura):
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Febrero 2014
  • Bots:
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Junio 2015
  • Gifs:
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Diciembre 2014
  • Stickers:
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Enero 2015
  • Alias (puedes encontrar usuarios por nick):
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Octubre 2014
  • Formato texto (Negrita, Cursiva…):
    • WhatsApp: Marzo 2016
    • Telegram: Enero 2016
  • Menciones (poder nombrar a alguien en un chat para que se sepa a quien están hablando):
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Marzo 2015
  • Citar mensajes (permite saber a qué mensaje se está respondiendo. Útil en grupos):
    • WhatsApp: No disponible
    • Telegram: Marzo 2015

Y así, un largo etcétera, además de muchas mejoras menores que os aseguro que son muy, muy interesantes, pero que, como vemos, en muchos casos no son nada nuevo.

Esperar a que los demás hagan el trabajo

Esto es lo que deben pensar muchas empresas cuando empieza a salir competencia: que los demás prueben cosas, y si funcionan, las implementamos. Juegan con la ventaja de que al tener la mayoría de usuarios, estos cambios, aunque lleguen tarde, serán percibidos como nuevos, como algo que hasta ahora no se podía hacer. Y como aficionado a la tecnología, es algo que me molesta mucho, ya que en muchas ocasiones hay innovaciones muy interesantes que se quedan en nada por la “inamovilidad” de los usuarios y compañías.

Pero esto no es algo exclusivo de WhatsApp, ya que muchas otras empresas siguen esta “metodología”. De sobra es conocida la estrategia de Apple con iPhone, incorporando novedades que en otros sistemas como Android llevan desde hace incluso años y promocionándolas como si fueran algo totalmente innovador; o incluso Windows, que gracias a un acuerdo con los fabricantes viene pre-instalado en casi todos los ordenadores, pero que siempre ha cambiado cosas después cogiéndolas de los demás (incluso copiando a Apple), aunque en este caso a veces son aspectos más técnicos y menos perceptibles para el usuario de a pie. Facebook podría ser otro ejemplo, donde ahora tenemos “hashtags” (Twitter) o reproducción de Gifs (Google+), y el uso que le damos poco o nada tiene que ver con sus inicios, entre otras modificaciones.

WhatsApp, Facebook, Windows, iPhone… Todos fueron “los primeros” en algo, y por ello tienen un gran número de usuarios, pero todos ellos se han visto “obligados” a renovarse, incluso contradiciéndose a si mismos (Apple…ejem…), por culpa de la competencia. Una competencia a la que deberían estar agradecidos ya que sin ellos tal vez seguiríamos usando WhatsApp solo para enviar mensajes de texto, Facebook para publicar nuestra vida, veríamos un Windows igual de austero que aquel W95, o quien sabe si iPhone sería lo que es ahora si Android no le hubiera dado tantas ideas para implementar en sus nuevos dispositivos.