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El valor de la información en Internet, también conocido como Big Data

bigdataEn mi viaje esta semana santa a Mallorca ha dado la casualidad de que se ha celebrado el Foro Tendencias Empresariales de Mallorca, en el cual se ha hablado sobre el Big Data y la repercusión del mismo en la economía balear, así que me ha parecido buena idea hacer una entrada sobre el tema. Mucha gente no acaba de saber qué es, qué implica o si es algo peligroso, ya que a veces se habla del Big Data como si fuera algo terrible a lo que debemos temer.

¿Qué es el Big Data?

No esperéis una explicación profunda ni reveladora; no es éste precisamente un tema baladí, pero intentaremos dar algunas nociones básicas. Por Big Data entendemos, en pocas palabras, lo que su nombre indica: una gran cantidad de información que debemos tratar, aunque debemos saber cómo hacerlo si queremos aprovechar algo de ella. Aún así no es un término nuevo; a finales de los años 90 John Mashey, Informático teórico, publicó un artículo titulado “Big Data and the Next Wave of InfraStress“, en el que hablaba del problema (estrés) que iban a sufrir las infraestructuras informáticas debido a la gran avalancha de información que se nos venía encima, y que serían incapaces de tratar con las herramientas tradicionales.

Esta información es la generada por todo Internet, desde simples enlaces ofrecidos por páginas como ésta, búsquedas, comentarios en redes sociales, productos de tiendas o los “Me gusta” que ponemos en Facebook, hasta la información ofrecida por los sensores de las estaciones meteorológicas, Internet of Things o dispositivos móviles. Toda ella está en mayor o menor medida conectada, y es por ello que se hace realmente complicado tratarla.

Para que os hagáis una idea, según datos de IBM, a diario se generan 2,5 quintillones de bytes de información, y el 90% de esa información ha sido generada en los 2 últimos años.

Big data

Viendo esto, estamos hablando de que esa información es capaz de analizar tendencias climáticas, patrones de salud o entender el ámbito empresarial de otra manera, y es este último punto el que más está dando que hablar desde hace algunos años; sacar beneficio de toda esa información más allá del simple análisis. Pero ¿hasta qué punto es beneficioso para esas empresas o perjudicial para los usuarios? ¿Es tan peligroso como dicen algunos? ¿Está poniendo en riesgo nuestra información y/o intimidad?

Ahora está el Big Data, antes, la Tarjeta de fidelidad

Que ahora se haya popularizado este término no significa que antes no existiera ni que no se trataran ciertos datos con la finalidad de sacar un beneficio “a costa” de la información proporcionada por los usuarios.

Un ejemplo sencillo que nos puede ilustrar cómo funciona es la tarjeta cliente de un supermercado. Cuando vamos a comprar, al pasar la tarjeta estamos diciendo a la empresa en cuestión qué hemos comprado, cuando y a qué precio. Con estos datos nos pueden ofrecer en la siguiente compra vales descuento personalizados si detectan que siempre compramos un tipo de producto, de un rango de precios determinado o incluso si hemos dejado de comprarlos. ¿Diríais que están violando nuestra intimidad con esta práctica?

Evidentemente este es un ejemplo muy concreto y “pequeño”, pero el Big Data no es más que eso maximizado hasta niveles difíciles de asimilar. Ahora no solo se registra lo que compras en un supermercado; se registra todo lo que viaja por Internet, y mirado desde el desconocimiento o desde el recelo, sí es cierto que puede asustar.

¿Nos están espiando?

Por muy tentadora que sea la idea de pensar que el Big Data no es más que una estrategia para espiarnos e invadir nuestra intimidad, no hay que ser tan alarmistas. La información que circula por internet no siempre es sensible, y en muchas ocasiones no está directamente ligada a nosotros; los datos meteorológicos, por ejemplo. En otras sí, como las compras que hacemos por Internet.

Antes no nos molestaba recibir esas ofertas personalizadas en los supermercados, o incluso el trato personalizado cuando vamos a la tienda de siempre donde ya nos conocen, o al restaurante que nos ofrece un plato que no hemos probado pero que saben que nos va a gustar. ¿Por qué ahora debería hacerlo? De eso también va el Big Data, solo que en este caso tiene una mayor responsabilidad.

bigdata (1)

Esa responsabilidad va de cómo se tratan y el uso que se les da a esos datos, y es en este punto donde se puede complicar un poco. Gracias a esa información, hay empresas que pueden sacar un beneficio “a nuestra costa” (parte de esa información se la hemos proporcionado nosotros), aunque debemos pensar también qué nos ofrecen a cambio.

Muchos de los servicios que usamos en Internet son gratuitos, y entramos nuevamente en terreno peligroso: no quiero pagar por ello, pero no quiero que saquen beneficio de mis datos.

Facebook suele estar siempre en el punto de mira cuando hablamos de esto, y es un ejemplo de cómo el uso que se le da a nuestra información está dentro de los “límites morales/éticos”, pero ese es otro tema. La cuestión es que muchas de estas empresas obtienen sus ingresos usando nuestros datos; datos que por otra parte les hemos proporcionado nosotros y que en muchas ocasiones les hemos dado nuestro consentimiento para que hagan uso de ellos de esta manera (ese contrato que siempre aceptamos sin leer).

Y de Facebook vamos a otro ejemplo del que sacar beneficio sin invadir a los usuarios. La cadena de tiendas Wal-Mart se percató, cruzando algunos datos de ventas con otros meteorológicos, de un detalle interesante: tras la alerta de un huracán, las galletas Pop-Tart se vendían hasta 7 veces más de lo normal. Así, cuando hay una alerta de huracán (que se pueda confirmar que llegará) o similar, se preparan camiones de esas galletas para reponer en sus tiendas. “Empezar a predecir lo que va a pasar, en lugar de esperar a que ocurra”, esto es lo que pensaron desde la compañía.

Como vemos, 2 formas diferentes de aprovechar la información que obtenemos de Internet.

Minería de datos

Mineria de datosAcabamos con este otro término que también va ligado al Big Data, y que no es más que el proceso que intenta descubrir patrones en grandes volúmenes de información. Todos estos patrones sirven para predecir catástrofes naturales, cambios climáticos, tendencias de comportamiento social y, como no, vender más, mejor y de forma más personalizada.

En la imagen tenéis un pequeño esquema que separa algunos tipos de datos y de dónde obtener información, pero no son los únicos.

Es por ello que al igual que pasó con el boom de los Community Manager, se ha creado una rama encargada de crear software y sistemas encargados de tratar esta información de la mejor forma posible, y adecuada a cada situación. Son demasiados datos, y demasiado variados para hacer un sistema universal, y es ahí donde el Big Data tiene la vista fijada.

Cada día vamos más hacia la idea de un mundo conectado, donde podamos recibir información de casi cualquier cosa, como carreteras, neveras, coches, farolas… Y debemos ser conscientes de ello. Como he comentado en otras ocasiones, la tecnología avanza casi siempre a un ritmo mayor al que podemos asimilar, y es por ello que todo esto necesita de un tiempo de adaptación mayor del deseado por estas nuevas tecnologías.

Aún así, y partiendo de que el Big Data no es un demonio al que temer, debemos ir con cuidado y saber a qué atenernos; el beneficio que nos puede reportar puede ser proporcional a los peligros que conlleva. Si habéis visto Black Mirror, sabéis a qué me refiero.